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| La profesión maragata por excelencia es la del arriero. En la última etapa de la Edad Media, el maragato empieza a conocerse en los caminos de España por su crédito y formalidad. En un principio, abarcaban todo el tráfico comercial entre Galicia y las dos Castillas a lomos de caballerías; después lo harían en carromatos. La llegada del ferrocarril a Astorga en el año 1866 supuso el declive definitivo de esta profesión.
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Los arrieros eran conocidos por su honradez y su fidelidad. Eran de talante taciturno y serio, vacíos de expresión, fuertes e imperturbables, y transportaban todo tipo de mercancías. Hablaban poco, pero siempre cumplían su palabra. Hasta tal punto, que la Corona de España confió a este gremio el traslado del oro de Indias desde los puertos de entrada hasta la Corte y también la recaudación de tributos. Los arrieros maragatos disfrutaron del privilegio de exención del pago de "portazgo", y ejercieron libremente su tráfico por todas las plazas y mercados del Reino.
Por curioso que parezca, nunca sufrieron asaltos por parte de los bandoleros, algo muy frecuente en el resto España. Se dice que, posiblemente, mantenían pactos secretos con ellos.
Borrow: "tienen una pronunciación tan áspera y fuerte que, al oírles hablar, creerías escuchar a un campesino alemán o inglés que intentara expresarse en español. Son de temperamento flemático y con dificultad se encolerizan, pero son peligrosos y extremados si alguna vez se incomodan".
En el siglo XIX, y al amparo del transporte de mercancías, se creará el transporte de personas. Don Santiago Alonso Cordero, maragato de Santiagomillas, fue el precursor de este oficio. Entre sus viajeros más ilustres, hay que destacar a Isabel II y su séquito real. |
La propia actividad de los arrieros maragatos, viajando sin prisas con sus recuas de mulas, que no paraban por nada y por nadie, contribuyó a la divulgación del término "Maragatería" por todo el noroeste peninsular, sobre todo durante su época de mayor esplendor (siglos XVII y XVIII).
Hay pueblos más maragatos que otros; todo dependía del número de personas dedicados a la arriería. Curiosamente, la ciudad de Astorga, hoy reconocida como capital de la Maragatería, no lo fue demasiado.
Actualmente, hay siete municipios donde la arriería fue muy importante económicamente y, por consiguiente, configuran el espacio administrativo de La Maragatería: Astorga, Brazuelo, Lucillo, Luyego, Santa Colomba de Somoza, Santiagomillas y El Val de San Lorenzo. |
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