ANÉCDOTA DEL CAMINO DE SANTIAGO
 

  (*) Aquí la anécdota que te conté sobre la Cruz de Ferro:

  Hace unos años estuve en el Museo de los Caminos, en el Palacio de Gaudí de Astorga.

  Nada más entrar en la primera sala, me fijé en un manuscrito que estaba colgado de la pared. Era pequeño, poco sugerente, y sin ninguna nota lateral que explicara lo que era. Pero yo, soy una persona que tiene que escudriñarlo todo, y más aún en un museo, por lo que decidí acercarme para ver que contenía dicho manuscrito.

  Al mirarlo de cerca, comprobé que era una especie de lista de pueblos franceses, que comenzaba por París, y que especificaba, en leguas, la distancia entre ellos. En algún caso, se añadía alguna indicación en francés del tipo "Aquí hay un hospital" o cosas así...

  Hoy en día, cuando alguien emprende un viaje, va provisto de mapas y guías. En aquellos tiempos sólo existían tales "itinerarios", y únicamente para los caminos más concurridos, como los de peregrinaje. La información que contenían era la esencial para no perderse, además, en cualquier lugar del itinerario podías preguntarle a cualquiera como llegar al siguiente pueblo de la lista.

  Me fijé en todos y cada uno de los pueblos, y cuando llegué al último, me di cuenta de lo que era realmente el manuscrito: Un itinerario medieval del Camino de Santiago desde París.

  Al examinar las frases escritas en el itinerario, observé que al llegar a la frontera francesa ponía "aquí termina el reino de Francia y comienza el reino de Navarra". Ya en España, había frases como "aquí termina el reino de Navarra y comienza el reino de León". ¡Ya estaba nuestra provincia! Busqué con impaciencia si figuraba Astorga. ¡Efectivamente! Figuraba como "Astorgues" en su versión francesa medieval. Y a continuación, nuestros queridos pueblos de la Maragatería. El Ganso, Rabanal, Foncebadón, incluso la Cruz de Ferro.

 

   Tenía entendido que por aquel entonces la Cruz de Ferro marcaba la frontera entre los reinos de León y Galicia. De ahí la costumbre de tirar una piedra al montón alrededor de la cruz. El peregrino llevaba consigo un trozo de su tierra (generalmente una piedra) y al pisar por fin tierra gallega, tiraba su piedra al montón como señal permanente de su paso.

Y aquí viene la curiosidad. En el itinerario expuesto en el museo esta frontera no se marcaba con la fórmula habitual "aquí termina el reino de... y comienza el reino de...", sino con la frase ¡¡¡aquí comienza el reino de Galicia y terminan los buenos vinos!!!

  A ver si lo encuentras la próxima vez que visites el museo.

  * NOTA: Gracias a Dave Broom, por contarnos esta historia, escribirla y enviárnosla.