ASTORGA
 
HISTORIA

Astorga es una ciudad bimilenaria que se asienta sobre la margen izquierda del Río Tuerto. Encrucijada de primitivas calzadas romanas, medievales rutas jacobeas y vías comerciales transitadas hasta ayer mismo por la figura del arriero maragato y su carreta.

En ella se suceden mil y un conventos e iglesias, jardines y plazas porticadas, que ofrecen al visitante bellas panorámicas de la Vega desde el paseo de la muralla y el Jardín de la Sinagoga.

Reloj del ayuntamiento. Click ampliar


Los orígenes de la ciudad no están muy claros; unos mantienen que se remontan a la época de los Celtas, mientras que el arqueólogo Tomás Mañanes, tras las excavaciones realizadas, cree que sus orígenes tienen lugar en un campamento, que pone de manifiesto el avance hacia el noroeste durante las Guerras Cántabras.  

Bajo la actual ciudad, descansa Astúrica Augusta. En un primer momento, estuvo ocupada por la Legio X Gemina y llegó a ser capital del Convento Jurídico Astur. Tal es la importancia que tuvo, que incluso llegó a fortificarse con una gran muralla. Ésta fue destruida durante la ocupación visigoda y siglos más tarde por las tropas musulmanas que venían del sur de la Península.  A pesar de ello, en la época medieval, los cristianos levantaron de nuevo la muralla, que sirvió para que en 1810 la ciudad resistiese heroicamente el ataque de los franceses, aunque finalmente tuvieran que rendirse.

El 30 de septiembre de 1927 Astorga fue visitada por los Reyes de España.

El paseo actual de la muralla tiene menos de medio siglo. Se realizó después de uno de los derrumbes parciales de los que ha sido objeto. Uno de estos derrumbes tuvo lugar a principios de los años 50, el tramo entre La Buraca y Puerta del Sol, en esta ocasión se vino abajo parte del Sanatorio de los Remedios, sepultando algunas casas y dejando varios muertos. Posteriormente ha habido otros derrumbes, ya sin estas fatales consecuencias.

VILLA ROMANA

Los montes de León flanquean sus dominios por el norte y el oeste. Hacia el suroeste, el horizonte es dominado por el Teleno, paraje mítico de los celtas-astures que poblaron estas tierras, y un lugar de cuyas entrañas los romanos extrajeron gran cantidad de oro. Roma se acercó a León en busca de oro, y en medio del territorio astur, fundó la capital más importante del noroeste español: Asturica Augusta. Seis vías romanas coincidían en sus contornos para controlar el acceso a Galicia, Asturias y al Duero Occidental. Hacia Astorga se dirigía la principal de las tres rutas de la Plata que surcan la provincia de León, aquella que unía Mérida con Astorga, por la que más tarde llegaron los musulmanes.

De los romanos conserva su sistema de alcantarillado. La altura de estas galerías alcanzan desde 1,60 hasta 1,80 metros. El pavimento es de losas y la parte superior abovedada en construcción de piedra.

Aún se conservan parte de las murallas y los restos hallados en las excavaciones realizadas: un importante mosaico, una galería abovedada (ergástula) de la que cuenta que posiblemente fuera una cárcel, unas termas, casas... La ciudad de hoy se levanta sobre los restos de aquella “urbe magnífica” (descrita así por Plinio). Sus habitantes transforman en agosto su ciudad en una auténtica "villa romana" en la que rinden homenaje a los antiguos pobladores, al circo, a las carreras de cuádrigas...

CAMINO DE SANTIAGO

En los primeros tiempos del Reino de León, la meseta norte del valle del Duero se despobló ante los ataques árabes, pero el Conde Gatón, gobenador del Bierzo, repobló Astorga y sus alrededores hacia el año 854.

Durante la Edad Media perdió algo de protagonismo, pero aún así, fue sede episcopal desde el siglo III, y una vez reconquistada a los árabes se convierte en punto clave del Camino de Santiago por su proximidad al puerto de Pozazal y a las tierras gallegas. Astorga llegó a tener 24 hospitales para que el peregrino escogiera en función de su nacionalidad, alcurnia o bolsa. En ella confluyen los que vienen por el Camino Francés europeo y los que llegan por la hispánica Ruta de la Plata.

Murallas

MONUMENTOS

Lo más emblemático de esta ciudad leonesa es el hermosísimo conjunto que forma la Catedral, majestuosa y esbelta, las antiguas murallas con su puerta romana y la blanca aparición  del Palacio Episcopal de Gaudí, que parece sacado de un cuento de hadas.

La Catedral de Santa María se consagró en el año 1069 y comenzó a construirse en estilo románico. En el siglo XV fue demolida, seguramente para construir una nueva catedral de estilo gótico con la que dar unos aires de modernidad a la ciudad, aunque algunos aseguran que su demolición fue debida a un terremoto. No fue totalmente construida hasta el siglo XVIII. Barroca por fuera, gótica por dentro y con toques renacentistas, conserva un primoroso retablo mayor que Gaspar Becerra culminó en 1558, un espectacular órgano barroco, sublime coro, vidrieras del siglo XVI y una preciosa sacristía de 1772. Por si fuera poco, en su Museo guarda un riquísimo tesoro en tallas, retablos, entre los que destaca una arqueta donada por Alfonso III, el cáliz de San Toribio y un relicario con trozos del Lignun Crucis.

La construcción de esta maravillosa obra corrió a cargo de arquitectos de renombre: Juan Gil de Hontañón, Francisco de Colonia, Rodrigo Gil de Hontañón, Juan de Alvarado, Juan de Alvear, etc.

El Palacio Episcopal neogótico alberga el Museo de los Caminos, único en su género y guardián del patrimonio artístico astorgano. El día 23 de diciembre de 1886, el antiguo palacio de los obispos asturicenses era pasto de las llamas. El obispo de aquellos momentos, el catalán Juan Bautista Grau, se puso en rápido contacto con el arquitecto catalán Antonio Gaudí.
Palacio de Gaudí


Éste manda unos primeros planos, que le encantan al obispo, aunque la Real Academia, prohíbe la puesta en práctica de la obra. Tras una serie de remodelaciones, el palacio se pone en marcha, pero tras la muerte del obispo propulsor, la diócesis no está dispuesta a pagar a Gaudí tanto dinero, por lo que el arquitecto decide dejar la obra cuando tan sólo se había construido el sótano y el primer piso. De tal forma que el segundo piso y el ático no se realizaron y un nuevo arquitecto, Guereta sería quien finalizase la construcción del Palacio Episcopal de Astorga.

En sus salas se exhiben más de 30 imágenes jacobeas, entre las que despuntan la de Turcia, Santa Marta y una del siglo XVIII que muestra un Santiago peregrino a caballo, sin armas y pacífico, enarbolando una banderola. También se puede contemplar la auténtica Cruz de Ferro.

La bella Plaza Mayor es el corazón de Astorga y en ella se impone el Ayuntamiento barroco. Obra de  Manuel de Lastra (1675), guarda el pendón de Clavijo, en cuya batalla participó Pedro Mato, a quien se levantó una estatua que corona la catedral. Uno de los detalles más conocidos se puede apreciar en  lo alto del edificio:  dos figuras, Colasa y Juan Zancuda, ataviados de maragatos,  marcan las horas en el viejo reloj, realizado por el maestro cerrajero Bartolomé Fernández (1807), quien también hizo el de la Catedral. Las dos figuras maragatas fueron restauradas en 1975. 

Otros monumentos

En la parroquia de San Bartolomé, obra del siglo XII que recoge varios estilos, el gremio de zapateros de la Cofradía de San Crispín estaba autorizado para arreglar en domingo las sandalias de los peregrinos.

Por las calles estrechas y blasonadas de Pío Gullón, Postas y Santiago se llega a la Iglesia de Santa Marta, patrona de Astorga, que se levantó en 1741 con exquisitas yeserías y en cuya  ventana exterior adosada se puede observar una inscripción relativa a una curiosa historia de dos emparedadas.

La hermosa capilla de San Esteban del siglo XVIII, cuyo origen se remonta al siglo XIV, es hoy heredera de las antiguas cofradías, mientras que el hospital de San Juan Bautista, en pie desde su fundación en el siglo X, hospedó entre sus muros al mismísimo San Francisco de Asís cuando iba camino de Compostela.

Y es que Astorga, que ni geográfica ni históricamente fue maragata, hoy se erige como capital indiscutible de la Maragatería, tierra de arrieros y de abundantes manifestaciones tradicionales de una cultura peculiar, casi tribal.