CAMINO DE SANTIAGO
 
   

Durante la edad media la sociedad poseía un profundo sentimiento religioso. Las gentes vivían en una búsqueda permanente de Dios y la peregrinación se tradujo en el medio ideal para encontrarle. La expansión y uniformidad de Europa se debieron en gran parte a las peregrinaciones que, organizadas por los monjes benedictinos de Cluny, partían de territorio francés y se encaminaban hacia los santos lugares como Roma o Santiago de Compostela. El desarrollo alcanzado por la peregrinación en los primeros decenios del siglo XII queda patente en el códice Calixtino, que sin duda fue de gran utilidad para el peregrino de la época, por la exactitud en las indicaciones de las distancias, etapas, monumentos, hospitales, gastronomía, etc.
Santiago apostol

 
En el lugar del descubrimiento del sepulcro del apóstol Santiago, que según se cree fue en el primer cuarto del siglo IX, Alfonso II el Casto, Rey de Asturias y Galicia, mandó construir una iglesia, que posteriormente fue ampliada. La época de mayor esplendor de la ruta jacobea a Santiago se produjo a finales del siglo XI y durante todo el XII.

LA CONCHA DEL PEREGRINO

A lo largo de todo el recorrido, las conchas o veneras marcan la ruta del peregrino. Al igual que en otras peregrinaciones, poseían toda clase de objetos y atributos característicos, recuerdos de las mismas...

Estas conchas son las de unos mariscos llamados vieiras. Al portador de las mismas se le ofrecía ayuda en consideración de su esfuerzo pues, a través de los siglos fueron signo de reconocimiento de peregrinación y dificultad. El uso de las "peregrinas" fue tan importante que formaban parte del traje del peregrino que incluso era enterrado con ellas.

Vieira peregrina

CAMINO "A SANTIAGO"

Dejando atrás Astorga, el peregrino se ve inmerso en otra nueva llanura y en el horizonte: los Montes de León y el Teleno, una gran loma alargada que se extiende presidiendo el páramo sobre el que se asienta la Maragatería. Los que alguna vez estuvimos en su cima de 2188 metros, hemos podido apreciar la impresionante colección de luces y sombras que ofrece esta comarca desde la altura y la grandiosidad que siempre tuvo el paisaje, a pesar de las sequías, incendios, deforestación... Fue la Montaña Sagrada de los celtas que algún día se instalaran en nuestra región. Teleno, también es el nombre  de un dios romano, aunque otros aseguran que el monte Teleno es la morada de Lug, el lobo, que enseño al hombre.

En la etapa número nueve descrita en el Códice Calixtino, el Camino de Santiago se adentra en Maragatería desde Astorga hasta llegar a Rabanal del Camino.

El primer pueblecito que encontramos es Valdeviejas que cuenta con una pequeña ermita de Eccehomo y un poco más adelante llegamos a Murias de Rechivaldo, que ha sobrevivido al abandono gracias al negocio de la hostelería, sobre el cual presenta una variada oferta.

Dos kilómetros más adelante, junto al río Jerga, el peregrino encontrará Castrillo de los Polvazares y podrá disfrutar del encanto de sus calles empedradas, de lo que fue y es el vivir maragato, de sus casas solariegas con sus fachadas de anchos y verdes portalones para la entrada de los carromatos arrieros. Aquí podrá reponer sus fuerzas comiéndose uno de los mejores cocidos maragatos de la zona.

Al salir de Castrillo de los Polvazares, la carretera ofrece dos posibilidades: una de las ramas sube por Santa Catalina y El Ganso siguiendo estrictamente el camino marcado en el Códice Calixtino; la otra, lo hace por Pedredo y Santa Colomba de Somoza volviéndose a unir las dos ramas al final de la etapa: Rabanal del Camino. Éste es un pueblo de hondo sentir peregrino. Es interesante pasear por su "Calle Real", calzada de peregrinos en un ambiente entre rural y urbano, visitar su iglesia románica y la capilla de San José, en la cual se alza su altar mayor de magnifica talla churrigueresca.

Ascendiendo por el puerto de Foncebadón, llegamos al pueblo del mismo nombre. Aquí el monje Gaucelmo vivió y predicó la doctrina de Dios ayudando al peregrino. Levantó en el siglo XI un albergue y un hospital de los cuales no queda nada. Actualmente, se ha construido un nuevo albergue, además de un centro rural y una taberna medieval, recobrando así parte de la actividad que antiguamente poseía, y que había perdido quedando casi abandonado, tan sólo habitado por una mujer y su hijo.

A un kilómetro del pueblo, en el alto de Foncebadón, se alza la Cruz de Ferro donde tradicionalmente los peregrinos añaden una piedra en su base que han traído desde la llanura hasta la cima, costumbre que pudo tener origen pagano y que más tarde se disfrazó de sacrificio cristiano.

Cruz de Ferro


Desde la cruz, el viajero puede contemplar una panorámica privilegiada: hacia un lado la Maragatería y hacia el otro el Bierzo.

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