TRADICIONES
 
ARQUITECTURA POPULAR

La casa arriera es testimonio de la actividad trajinera de los maragatos a partir del siglo XVIII. En este tipo de construcción aparece todo el proceso evolutivo de la burguesía maragata a lo largo de los últimos siglos.

Las casas típicas de los maragatos de sillarejo, son espaciosas y giran en torno a un amplio patio central, empedrado con diferentes figuras y al cual confluyen todas las ventanas de la casa. Está dispuesta en dos plantas:

Castrillo de los Polvazares. Click ampliar
  • Superior: consta de un gran pasillo exterior o corredor que recorre todo el patio, y a la cual se asciende desde una escalera desde el mismo. Está destinada a los dormitorios, para aprovechar el calor que asciende de los establos, situados en la planta baja.
  • Inferior: está situado el comedor y la cocina que ascendía hasta el segundo piso, donde se curaban los productos de la matanza: chorizos, jamones, etc.

Las dependencias más sobresalientes son: portal, corral, dispensa, cocina, habitación del amo, cuarto de estancia, cuadras, pajar y panera.

La entrada a la casa suele hacerse por un gran portalón de color, que se encarga de resaltar las cerraduras y los llamadores. En sus paredes exteriores es frecuente encontrar grabado sobre la piedra, la fecha de su construcción y los nombres de sus propietarios, pero muchas de ellas, reciben nombres de acuerdo a su origen primitivo.

Situados a ambos lados de las puertas, están los llamados poyos, grandes piedras adosadas a la pared.

Algunas de estas casas toman auténticas formas palaciegas.

EL TRAJE MARAGATO

El traje del hombre, realizado en lana, consta de: un bombacho de color negro, llamado braga, ajustado a las pantorrillas; las polainas, sujetas por unas cintas, que, sin atarse, se ajustan en la parte inferior de la rodilla.

En la parte superior del cuerpo y sobre una camisa blanca, el maragato viste un chaleco de color rojo, y por encima él se coloca una chaqueta o jubón, de color negro, que se cierra con un cordón rojo y se ciñe a la cintura por un grueso cinto de cuero, bordado con motivos religiosos. Normalmente estos bordados eran realizados por la prometida del maragato.

Sobre la cabeza, un sombrero del cual cuelgan borlas.

Maragatos. Click ampliar

 
El traje de la mujer se compone de un conjunto de dos faldas llamadas rodos, ambas de lana. El rodo exterior está decorado con terciopelo y abalorios y se cubre con un mandil, sutilmente bordado. También lleva unas medias blancas, y colgando de la cintura, cayendo hacia atrás, dos cintas bordadas, con motivos sobre el origen y familia de la muchacha.

En la parte superior, se cubre una blusa blanca, con otra negra, no muy gruesa. Encima de todo ello, un gran pañuelo de gran colorido cubre el cuerpo. Sobre la cabeza, otro pañuelo de colores más vivos. Los pañuelos de las maragatas diferencian claramente a las mujeres solteras de las casadas: el pañuelo sobre el cuerpo que llevan las casadas, es diferente al mantón de Manila que lucen las solteras y el pañuelo que cubre la cabeza de las solteras es vivos colores lisos, mientras que los de las casadas son de cuadros.

Adornando el pecho, destaca el llamado “Cristo preñado”, acompañado de grandes pendientes.

BAILES MARAGATOS
Las danzas de los maragatos están a caballo entre lo sacro y lo profano, como claramente se observa en la danza de los palos, donde dos maragatos chocan fuertemente sus palos. El maestro de ceremonias es el llamado tamborilero o tamboritero, quién marca la ceremonia con el sonido de su flauta de tres agujeros y el ritmo del tambor. Junto a estos dos instrumentos musicales, las castañuelas, bastante gruesas y adornadas con cintas de colores, y que el hombre debe de tocar, subiendo y bajando los brazos con gran ímpetu, mientras que la mujer lo hace a media cintura.
Baile maragato

 
En la jota maragata, el hombre debe de danzar con dos mujeres a la vez, que bailan con pasos cortos. Y tras una serie de jotas, el maragato cierra la danza con el salto de la zapateta, que consiste en dar un gran salto, haciendo chocar los tacones en el aire, de forma que las piernas estén en posición paralela al suelo y formen unos noventa grados con el tronco.

El ritual de la boda maragata en el que se interpretan bailes profundos al ritmo de castañuelas, tambor y flautas, son santo y seña de este pueblo.

 
    HISTORIA DE MARAGATERÍA
 

MARAGATOS EN PATAGONIA

La emigración maragata se debió a una promesa del Rey Carlos III a este pueblo de la cesión de tierras, casas y enseres de labranza en Patagonia a cambio de su traslado. El monarca no cumplió su palabra por lo que los maragatos se vieron obligados a empezar una dura vida en este lugar, especialmente por la enorme distancia que les separaba de todos los centros poblados.

El primer contingente de maragatos partió hacia América en 1779, utilizando el Camino de Santiago hasta La Coruña, donde embarcaban rumbo a Sudamérica. Los primeros colonizadores llegaron el 2 de octubre de ese mismo año.

Cueva maragata

Las dificultades en las comunicaciones y el consiguiente estado de aislamiento en el que vivian llevó a los más humildes a vivir en cuevas cavadas en las barrancas, apodadas "cuevas maragatas", las cuales fueron utilizadas hasta finales del siglo XIX.

El casco histórico está asentado sobre algunas de estas cuevas.
   
Traje gaucho

Sus fuentes de ingresos fueron, la agricultura, ganadería, la sal, la grasa, el pescado, la harina, la carne salada, los lobos marinos, el cuero y los jamones. Muchos de ellos alcanzaron gran influenciaeconómica y política.

También hemos de fijarnos en la gran similitud entre el traje tradicional maragato y el traje gaucho.

Estos maragatos fundaron ciudades como Carmen de Patagones (en Argentina) o San José de Mayo y Rocha (en Uruguay). Tambien los federalistas brasileños reciben el nombre de maragatos, ya que en el siglo XIX los independentistas de Río Grande do Sul pelearon contra el Estado Unitario con un ejército formado por maragatos.

 
En Carmen de Patagones se puede visitar una típica casa colonial, llamada “ LA CARLOTA ”, de comienzos del siglo XIX, hecha de adobe y tejas coloniales. Este nombre le viene de su última propietaria Carlota Martínez de Ibáñez, dama de una tradicional familia Maragata.

El 22 de abril de 1969 fue abierta al público. Hoy es un anexo del Museo Histórico y Regional Francisco de Viedma.

El 12 de noviembre de 1922 llegó a Carmen de Patagones el primer tren, el cual iba remolcado por una locomotora, la N º 2-6-0, clase 7B, bautizada como "La Maragata" por los pobladores de la zona.

El maquinista era el señor Juan Cambeta y fueron madrinas de la locomotora las señoras Carmen Correa de Guerrero, Matilde Martínez de Ibañez y Pilar Rial de Miguel.

Hoy esta locomotora es un monumento histórico. Está colocada en la plazoleta del Bulevar Juan de la Piedra, frente a la estación de ferrocarril.

Llegada de La Maragata. Click ampliar

   
La nuestra no ha sido una "raza maldita" como las otras, por el contrario, constituye un pueblo que ha disfrutado de un valiosísimo privilegio.